En los últimos años, la llegada de grandes enjambres de medusas a nuestras costas se ha convertido en un fenómeno habitual. Lejos de ser un evero típicamente de verano, la llegada de estos organismos se produce durante todo el año. Algunos episodios durante el invierno han traído más medusas a las playas catalanas que la mayoría de las llegadas que se producen durante el verano. La tendencia general es que, a pesar de que existen playas donde la llegada de medusas es más probable, la presencia de estos organismos en la costa es un fenómeno poco predecible.

La especie que causa más problemas, Pelagia noctiluca, llega a las cosas desde mar abierto gracias al desplazamiento de masas de agua debido a la acción del viento. Las condiciones ambientales de la zona costera no tienen una gran importancia en lo que se refiere a las proliferaciones de medusas. Delante de esta situación no existe una solución a corto plazo para evitar la llegada de medusas pero si que se pueden desarrollar y plantear recomendaciones y protocolos de actuación que permitan minimizar las consecuencias de la presencia de medusas en las playas. Este ha sido y es una constante en el proyecto que se realiza desde la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) y el Institut de Ciències del Mar-CSIC (ICM-CSIC).

Los protocolos y recomendaciones se elaboran después de una recolección eficaz de la información de presencia de medusas a nivel de playas y como resultado de los experimentos que se llevan a cabo en los laboratorios del ICM-CSIC. Como consecuencia la línea a seguir se refiere a la mejora de la recogida de la información, el estudio detallado de esta información y el desarrollo de experimentos que estén dirigidos a identificar aspectos claves de la biología de las especies.

Otro aspecto importante del proyecto y que tiene relación con los buenos resultados que se han ido consigueindo hasta el momento es la implicación y colaboración de diferentes colectivos. En este sentido, los técnicos de la ACA, los socorristas, los ayuntamientos y todo el personal que está relacionado con los playas, además de los voluntarios externos representan una fuente de información con un valor incalculable. Sin embargo, aún queda por involucrar y motivar más a algunos colectivos, así como desarrollar herramientas eficaces para el estudio de los avistamientos y la cuantificación de los registros. De esta manera podremos conseguir un colectivo muy amplio de voluntarios que esté implicado de manera directa en la recolección de la información.

Todos estos aspectos representan el eje fundamental del proyecto de seguimiento y prevención de una fenómeno que hay que considerar como habitual en nuestras playas y que es pionero en el territorio español y europeo. El objetivo fundamental es dar a conocer, lo mejor posible, el desarrolo habitual del fenómeno, gestionarlo con garantías para hacer un buen plan de prevención y, con el tiempo, poder conocer las causes y encontrar soluciones.

 

 
 
 
 
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