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Como sociedad nos preocupan los temporales marinos pues dificultan la navegación, nos impiden disfrutar de actividades playeras y pueden causar daños en zonas costeras, entre muchas otras consecuencias. Sin embargo no pensamos en los organismos que viven dentro de este fluido acuoso de movimiento incesante. De hecho, el agua en el mar fluye de forma turbulenta por naturaleza. Este flujo se caracteriza por remolinos de diferentes tamaños que se van generando y destruyendo y la intensidad de la turbulencia viene determinada por las entradas de energía en el sistema como el viento que sopla sobre la superficie del mar.

Temporal de levante en una zona costera de Barcelona (playa de la Barceloneta) en noviembre de 2001 (foto: Francesc Peters).Temporal en el Paso de Drake (entre el continente Sudamericano y la Península Antártica) visto desde la protección del buque de investigación oceanográfica BIO Hespérides. Este es uno de los mares más agitados de mundo que sufre temporales de manera casi constante (foto: Pep Gasol).

Así pues, como las hojas que del suelo el viento levanta en remolinos durante un vendaval, los organismos marinos que no poseen capacidad natatoria suficiente se ven zarandeados en remolinos tridimensionales de agua. Básicamente estos organismos forman parte del plancton. Dependiendo de la intensidad de zarandeo el efecto sobre el plancton puede ser positivo o negativo. La turbulencia aumenta los flujos de sales nutritivas hacia el fitoplancton e incrementa las tasas de encuentro entre pequeños depredadores planctónicos y sus presas, contribuyendo al aumento de la producción de estas poblaciones. Pero niveles mas altos de turbulencia interfieren en los procesos de captura y manipulación de presas y pueden causar cambios fisiológicos y alteraciones morfológicas, arrestos en el ciclo de división celular y cambios en patrones de bioluminiscencia.

Fotografía al microscopio óptico de una muestra de fitoplancton "grande". La muestra fue recogida mediante una manga de nilón 20 µm de malla. Obsérvese la diversidad de formas y tamaños (foto: Laura Arin).Alexandrium catenella, un dinoflagelado marino que puede provocar mareas tóxicas. Tinción con calcofluor para poner de relieve las placas celulósicas que recubren al organismo (foto: Laura Arin y Nagore Sampedro).

La existencia en el mar del plancton, con un tiempo de vida característico entre un día y unas pocas semanas, viene condicionada pues por una vida movida entre la adaptación a unos niveles basales de zarandeo y el tiovivo ocasional de los eventos de turbulencia. La próxima vez que veamos un temporal marino nos podemos preguntar cómo lo estará capeando nuestro plancton favorito.

Copépodo de la especie Oithona davisae. Los copépodos son pequeños crustáceos ubicuos en el mar con un papel clave en las redes tróficas marinas pues sirven de puente alimenticio entre el plancton más pequeño y las larvas de peces y otros animales marinos (foto: Albert Calbet).Sistema de generación de turbulencia para el estudio en el laboratorio de los efectos de la turbulencia sobre el plancton. La turbulencia se genera en los contenedores mediante rejillas que oscilan verticalmente. Diferentes intensidades de turbulencia se consiguen variando la amplitud y frecuencia de oscilación (foto: Francesc Peters).