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Baja la contaminación por metales pesados en la costa de Barcelona gracias a las depuradoras.


12 Gener 2017

Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias del Mar ha analizado la contaminación por metales pesados ​​en los sedimentos cercanos a la costa situada entre la desembocadura del río Besòs y la playa de la Barceloneta. La investigación, en la cual también se han usado datos de la Agencia Catalana del Agua (ACA), ha permitido evidenciar una disminución drástica de este tipo de contaminación durante la década de los años noventa del siglo pasado.

El estudio, liderado por el profesor de investigación del ICM-CSIC, Albert Palanques, ha sido publicado recientemente en la revista Science of Total Environment. También son autores del trabajo los científicos Laura López, Jorge Guillén y Pedro Puig (ICM-CSIC), así como Pere Masqué, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
 

Contaminantes industriales y urbanos

La contaminación por metales pesados ​​en el medio marino se analiza de forma sistemática en varios países para evaluar su impacto y tomar las medidas correctoras necesarias. Estos contaminantes, principalmente de origen industrial y urbano, incrementaron su presencia en la costa de Barcelona a lo largo del siglo XX.

En la investigación se han analizado los niveles de contaminación por mercurio, cromo, zinc, plomo, cadmio y cobre en los sedimentos superficiales. Para ello se han tomado muestras en los mismos puntos de control entre los años 1987 y 2008, así como en otros testigos (columnas cilíndricas) de sedimentos acumulados durante el último siglo. Los análisis de estas muestras a diferentes profundidades permiten obtener información de la evolución histórica. Así se ha evidenciado que los niveles máximos de contaminantes se dieron entre los años 70 y 80, y que a partir de los años 90 se dio un drástico descenso.

Así, el análisis de las muestras tomadas en 1987 revela concentraciones de mercurio hasta 490 veces superiores a las naturales. En el caso del plomo y el cadmio, hasta 40 veces superiores a las naturales, y 17 veces superiores en otros metales como el zinc, el cromo y el cobre.

Contrariamente, las muestras de sedimento acumulado a partir de la década de los años 90 presentan unos niveles máximos de mercurio y cadmio entre 20 y 30 veces superiores a las naturales; y de zinc, cromo, plomo y cobre entre 5 y 12 veces superiores.
Es decir, se ha registrado una reducción muy notable de los niveles de contaminación por metales pesados ​​en los sedimentos de la zona estudiada a partir de la década de los 90, lo que implica que el río Besós y colectores de la ciudad transportan mucha menos carga contaminante hacia el mar.

 

Las medidas correctoras han sido efectivas

Los investigadores atribuyen la reducción de la contaminación a la implantación de las normas reguladoras y la construcción y entrada en servicio, a partir de 1979, de las depuradoras en la cuenca del río Besós.

Actualmente hay 24 plantas de tratamiento de aguas residuales en la cuenca, que tratan más de 840.000 metros cúbicos de agua al día, según datos de la Agencia Catalana del Agua, antes de verterla al mar. A esto hay que añadir otros factores que también han incidido positivamente en la reducción de la contaminación como la restauración ambiental y la construcción de los humedales del Besós, en la década de los 90; los cambios urbanísticos que suprimieron la industria pesada alrededor de la costa, antes de las olimpiadas de 1992; o la implementación de la Directiva Marco del agua en el 2000, que supuso la incorporación de planes muy rigurosos de monitorización del estado de las aguas y medidas de tratamiento del agua.

Sin embargo, los científicos advierten que los niveles de metales pesados en la zona, aunque reducidos y seguros para garantizar el baño, deben disminuir más y que hay que mantener esa tendencia a la baja.

Esto evidencia, por un lado, que las medidas aplicadas hasta ahora posiblemente deben ser complementadas. Los científicos afirman que hay que seguir trabajando para mantener y mejorar la calidad del agua y del sedimento, y buscar soluciones más eficientes para los episodios de lluvia torrencial, cuando el volumen del agua a tratar excede la capacidad de las plantas depuradoras.

Precisamente, mediante el plan de gestión de las cuencas internas para el período 2016-21, aprobado el este martes 3 de enero, se prevé una inversión superior a los 26 millones de euros en la reducción de los impactos de los sistemas unitarios.

 

Palanques, A., Lopeza L., Guillén J., Puig P., Masqué P. Decline of tracemetal pollution in the bottomsediments of the Barcelona City continental shelf (NW Mediterranean), Sci Total Environ Vol 579,  755–767 (2017) http://dx.doi.org/10.1016/j.scitotenv.2016.11.031

 

NdP Delegación del CSIC en Cataluña