Fondos desconocidos

Publicat a "Buceo XXI" vol. 13 (2001): 8-9.
(amb el títol "El primer metro de mar y arena")
 
David Díaz y pabelloaticm [dot] csic [dot] es (Pere Abelló)
 
Cuando hablamos de buceo, todos tendemos a pensar en maravillosos paisajes submarinos con corales, bancos de peces, aguas transparentes y fondos de una multicolor variedad de fauna y flora sésil en substratos duros. Imágenes de portadas de revistas en las que nos gustaría ser protagonistas, llenando de ilusión futuros viajes a mares de temperaturas cálidas. La magia se hace realidad en pocos lugares de nuestra península. La mayor parte de nosotros nos tenemos que conformar con otra realidad. En el Mediterráneo existe un fondo estrella, el coralígeno, con meros, langostas, congrios, gorgonias, .. muy apreciado por todos los submarinistas y al que con mayor frecuencia se accede.

No obstante, existen hábitats frecuentemente olvidados y también por parte de algunos, un poco despreciados. Éstos lo son por diversas razones y lo único que queremos obtener en este artículo es que los buceadores les dediquen un poco más de atención y los observen con detalle. No son difíciles de acceder y observar y a menudo reservan gratificantes sorpresas. Algunos de estos fondos olvidados y menospreciados son el primer metro de agua y los fondos de substrato blando. La mayor parte de clubes y centros de buceo no ofertan a sus socios y clientes inmersiones para disfrutar de este tipo de fondos. El desconocimiento cada vez es mayor y el desinterés es generalizado.

¿Porqué no nos fijamos en los primeros centímetros de agua? Lógicamente, cuando nos disponemos a sumergirnos después de adornarnos con cierta tecnología, los primero que se nos ocurre es aprovechar nuestra capacidad temporal de autonomía y tendemos a ir hacia el fondo, ya que allí es donde tienen mayor sentido nuestros conocimientos de buceo. En superficie podemos quedarnos cualquier día, y por esta misma razón nunca llega el día en que nos decidimos a observar con detenimiento el lugar donde rompen las olas. En los primeros centímetros del mar pasa de todo. Es en las interfases dónde ocurren importantes procesos ecológicos. La rompiente es una interfase no de dos medios, sino de tres medios (aire, tierra y mar), es decir, un lugar en el que confluyen medios de características cambiantes en cuanto a conceptos ecológicos se refiere. Precisamente por ésto vale la pena prestar atención. El reclutamiento de muchas especies litorales tiene lugar en estos fondos. Los juveniles de muchas especies de peces se encuentran en la rompiente, grupos de salpas (Sarpa salpa) y sargos (Diplodus sp.) juveniles son fáciles de observar. Si nos fijamos en el substrato, aparecen numerosas especies de algas que se disponen en cinturones longitudinales formando bandas de colores variados. Merodeando entre las formaciones densas de mejillones podemos encontrar ejemplares de cangrejo negro ( Pachygrapsus marmoratus) o cangrejo peludo ( Eriphia verrucosa ) e incluso observar estadios juveniles y con suerte algunas débiles postlarvas. La humectación, iluminación y variaciones del nivel del mar son algunos de los factores físico-climáticos que estructuran las comunidades a nivel del mar. La observación de estos fondos someros tan interesantes puede ser una buena opción después de una inmersión en un fondo aun más desconocido.

Si bien los primeros centímetros de los fondos de roca son de vez en cuando examinados al finalizar una inmersión, o bien cuando realizamos "paseos" con el tubo y las gafas, los primeros centímetros de agua de las playas arenosas son simplemente negligidos, a pesar de que es en ellos donde realizamos nuestro primer contacto con el mar, cuando aún no sabíamos andar. Si, obviando el ridículo que algún bañista puede creer que hacemos, nos aventuramos a observar con nuestras gafas y tubo, la arena entre las piernas de los bañistas podemos llegar a observar aspectos de la física de las olas que son ciertamente bellos. Los juveniles de algunas especies son habitantes prácticamente exclusivos de esta zona, como los de la palometa Trachynotus ovatus. Multitud de pequeños juveniles de distintas especies de peces son en ocasiones muy abundantes y fáciles de observar. Ocasionalmente veremos merodear a los jóvenes de lubina esperando la oportunidad de lanzarse sobre estos pequeños bancos. También podremos observar al pequeño cangrejo de arena, Portumnus latipes, enterrándose con rapidez en la misma.

Si disponemos de espíritu aventurero y de interés por conocer nuevos lugares de buceo, seguramente siempre escogeremos a priori un lugar rocoso con cotas lo más profundas posibles. Quizás sea un buen planteamiento, pero no menos interesante que un fondo de arena a poca profundidad. Los fondos de substrato blando, arena o fango, prácticamente desconocidos por los buceadores, esconden una gran variedad de especies con formas y adaptaciones sorprendentes. La arena es un substrato móvil en el que organismos que necesiten fijarse no pueden encontrar un soporte adecuado; por el contrario, animales que precisan de abrigo encuentran fácil protección enterrándose en la arena. Si nos fijamos atentamente veremos un mundo que no está tan oculto como parece.

Ciertamente estos fondos no son apreciados por los buceadores, ya que la continuidad aparentemente infinita y quizás la dificultad de orientarse invitan a no ser frecuentados. El desconocimiento es general en cuanto a la fauna que podemos observar y ésto queda bien patente a la hora de ir a bucear. Hay muchas especies que constantemente llenan nuestras conversaciones e incluso capítulos de manuales de buceo, pastinacas (Dasyatis pastinaca) y torpedos (Torpedo marmorata) entre otros, y pocas veces o nunca los hemos visto. Estos animales suelen encontrarse en fondos de arena; es su hábitat preferente. Por tanto, si no buceamos en ellos nunca los observaremos. En muchas guías de fauna marina hay especies que nunca hemos visto. Gran parte de éstas se encuentran en fondos blandos. Si miramos las fotos en las que aparecen veremos que algunas se encuentran en estos fondos.

Las maravillas del mimetismo de los peces planos como el Podas (Bothus podas), son sorprendentes. Una vez localizado no puedes dejar de mirarlo, ya que el parecido con el fondo es tal, que resulta difícil volverlo a encontrar. Aparecen multitud de ermitaños (Diogenes pugilator) con sus refugios a cuestas peleándose entre ellos por la mejor concha; con suerte podemos encontrar peces serpentiformes que serán siempre rememorados como la Cinta (Cepola macrophthalma), algún Pez volador (Dactylopterus volitans) o el Borracho (Trigloporus lastoviza).

Los fondos blandos esconden peces con un modus vivendi curioso, el Raor (Xyrichthys novacula), que emite unos sonidos casi guturales que dan motivo a su nombre. El lagarto (Synodus saurus) es un pez de parecido al grupo de las arañas. Es una especie depredadora que contínuamente está al acecho escondido en la arena. La manera más fácil de encontrarse con él es pasar a ras del fondo y de pronto saldrá flechado quedándose a pocos centímetros de tí. No debemos olvidar a las estrellas de mar, los erizos irregulares y multitud de poliquetos. La lista de especies sería tan larga como interesante.

Todo este espectáculo de matices ecológicos puede ser contemplado en la mayor parte de nuestras costas. Ahora quizás podemos entender mejor a los amigos que han luchado por el Pantalán de Badalona. Seguro que tienen más argumentos para incitarnos a conocer a fondo algunos de los secretos que aguardan en la arena.
 

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