Ataque de una serpiente de mar mítica a una goleta (de Roger Viollet)

A lo largo de estas páginas me propongo ir desgranando lo que considero debe entrar a formar parte de esta temática (grabados, figuras, mosaicos y descripciones poco claras). Mucho de lo que se ha enmarcado como imaginación y fantasía, no responde ni a lo uno ni a lo otro, solamente ocurre que en ocasiones, la fantasía y la realidad tienen puntos en común. Cuando la primera se desborda, teje una madeja tan difícil de desentrañar que llega a un punto de no retorno. Véamos algunos ejemplos:



MONJES Y OBISPOS

Entre los peces conocidos y citados en la curiosa e interesante Histoire entière des poissons, escrita por Guillaume Rondelet en 1558, se encuentra una asombrosa criatura, el pez-monje. La descripción dice así:

"En nuestros días, en Noruega, después de una tempestad, se ha capturado un monstruo marino al que todas las personas que lo vieron le dieron unánimamente el nombre de monje, pues tenía la cara de un hombre, fea y ruda, y la cabeza, pelada. Sobre sus hombros veíanse dos largas aletas en lugar de brazos que parecían una capa, y su cuerpo terminaba en una larga cola. La figura, aquí presente me fue facilitada por la muy ilustre dama Margarita de Valois, Reina de Navarra, quién, a su vez, la recibió de un caballero que también dió otra similar al Emperador Carlos V de España. Este caballero afirmaba que él había visto al monstruo en Noruega, tal como aparecía en el dibujo, y al que las olas arrojaron a la playa en el lugar de Dieze, cerca de la ciudad llamada Denelepoch. Yo también he visto un dibujo muy similar en Roma".


Al parecer los ictiólogos de la época tenían cierta fijación con el estamento clerical pues de nuevo encontramos el relato de un pez fantástico a partir de la ilustración que acompaña al siguiente texto:

"He visto el retrato de otro monstruo marino en Roma, donde fue enviado con unas cartas que afirmaban ser cierto que una persona había visto a esta criatura con aspecto de obispo en Polonia. Llevado a presencia del rey de dicho país, hizo señas de que deseaba ser devuelto al mar y, llevado a la orilla, se arrojó instantáneamente al agua".

A juzgar por este relato ofrecido por el mismo autor del anterior, la criatura con aspecto de obispo en lugar de pez, debía ser un anfibio dotado de un sentido de la comprensión, expresión y persuasión realmente fantástico.




¿Las temibles serpientes marinas serían ejemplares similares al de la ilustración?

Regalecus glesne de 8 metros
(revista: BIOLÓGICA, 1998 núm.: 20, pág. 68)

Lo oculto y misterioso, siempre ha resultado atractivo para el ser humano

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