Especialistas reunidos en el ICM-CSIC han incorporado a tiburones y rayas altamente vulnerables, como el angelote o la raya mariposa, en la nueva herramienta científica de referencia para la conservación de la biodiversidad estatal.
Con motivo del reciente Día Internacional de la Diversidad Biológica, el Congreso de los Diputados acogió hace unos días la presentación oficial de la Lista Roja Nacional de Especies Amenazadas de España. El Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) ha participado de forma activa en este proceso, aportando su conocimiento en la evaluación de la fauna marina más vulnerable.
Esta herramienta se consolida como el primer registro estatal que evalúa el riesgo de extinción de la flora y fauna del país bajo los estrictos criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La ambiciosa evaluación ha sido coordinada por la Comisión para la Supervivencia de las Especies de la UICN, sumando las capacidades de 18 grupos taxonómicos en colaboración con el Comité Español de la organización y el Centro de Cooperación del Mediterráneo.
El ICM-CSIC asumió el liderazgo científico en el ámbito marino al organizar un taller técnico centrado exclusivamente en los peces cartilaginosos de las aguas españolas y en el que participó el Grupo Nacional de Especialistas de Especies (GNEE) Tiburones, Rayas y Quimeras, coordinado por Anabel Colmenero, investigadora del ICM. Gracias a este esfuerzo, el inventario nacional incorpora por primera vez un diagnóstico exhaustivo de tiburones y rayas altamente vulnerables, como el angelote (Squatina squatina), la guitarra de morro negro (Glaucostegus cemiculus), la raya mariposa (Gymnura altavela) o el pez obispo (Aetomylaeus bovinus).
"La inclusión de los elasmobranquios en esta Lista Roja Nacional es un punto de inflexión", destaca Colmenero, coordinadora del Grupo y experta en estos animales.
"Tiburones y rayas desempeñan un papel crucial en los ecosistemas marinos, pero sus características biológicas los hace extremadamente vulnerables. Disponer de un diagnóstico científico unificado nos permitirá exigir planes de gestión y conservación reales para frenar su declive en nuestras costas", añade la experta.
Un escudo científico
La decisión de incorporar a los tiburones y las rayas constituye un avance fundamental para preservar uno de los grupos faunísticos más amenazados del planeta. En las últimas décadas, sus poblaciones han sufrido un declive dramático debido a la sobrepesca, la captura accidental y la degradación de los hábitats costeros.
Contar con evaluaciones oficiales respaldadas por estándares internacionales permitirá a los gestores públicos identificar con de mejor forma las prioridades de conservación y diseñar políticas de protección activa.
“Para la comunidad científica, este hito no es solo un éxito técnico, sino un reconocimiento social de la urgencia de proteger a los grandes olvidados del océano” indica el Claudio Barría, Director Científico de Catsharks.
Un esfuerzo coral
El éxito del taller en el ICM-CSIC fue posible gracias a un modelo de ciencia colaborativa que congregó a los principales especialistas en biología y conservación de tiburones y rayas de todo el país, así como a entidades dedicadas al estudio de los elasmobranquios (como la Asociación Catsharks, Fundación Azul Marino, Asociación Lamna, Save the Med Foundation, Submon, Angel Shark Project y l’Elasmogrup). Su experiencia científica resultó determinante para consolidar un consenso robusto.
Con este impulso, el ICM-CSIC se consolida como un eje neurálgico en la investigación y gestión de la biodiversidad marina en el Mediterráneo y el Atlántico. Asimismo, la iniciativa salda una deuda histórica: el medio marino, tradicionalmente subrepresentado en las estrategias de conservación del Estado, se sitúa por fin en el centro de las decisiones gubernamentales.