Noticias | 12 Febrero 2026

Belén Alonso (ICM-CSIC): "La ciencia no tiene género, pero la falta de igualdad limita su progreso"

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En el “A Fondo” de este mes os contamos la historia de nuestra compañera Belén Alonso, quien en el marco del Awareness Month nos relata su trayectoria, los retos de la oceanografía en los años 80 y la importancia de la perspectiva de género en la investigación actual.

La investigadora acumula una larga carrera profesional dedicada al estudio geológico del fondo y subfondo oculto bajo el agua / ICM-CSIC.
La investigadora acumula una larga carrera profesional dedicada al estudio geológico del fondo y subfondo oculto bajo el agua / ICM-CSIC.

Hay momentos que trazan el mapa de toda una vida. Para nuestra compañera Belén Alonso, ese instante ocurrió a los siete años, enfrente de una playa de Santander. Era la primera vez que veía el mar. En la retina de aquella niña quedó grabada la inmensidad, el azul y el ritmo constante del oleaje. Fue un asombro fundacional. Décadas después, esa misma curiosidad la llevaría a descifrar los secretos del fondo oceánico, convirtiéndose en una de las figuras clave de la geología marina en España. Hoy, desde la perspectiva que otorga una carrera dedicada al estudio geológico del fondo y subfondo oculto bajo el agua, Belén reflexiona sobre un camino que ha sido, en sus propias palabras, una «carrera de fondo».

El mapa de lo invisible

La geología marina es, en esencia, una labor de interpretación de lo que no se ve. Belén se formó en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona en una época donde no existía tradición familiar ni referentes cercanos. 

«Mis padres estaban seguros de para qué servía esta carrera, pero confiaban en mi», recuerda. 

Sin embargo, una salida en un barco oceanográfico durante sus estudios fue el catalizador definitivo. El mar ya no era solo un paisaje de vacaciones; era un archivo físico por descifrar.

A través de su trabajo, Belén ha explorado los fondos y subfondos marinos donde se han cartografiado montañas submarinas, volcanes valles y canales. Su labor en el estudio de los riesgos geológicos — de interés fundamentales para infraestructuras como cables de fibra óptica o gaseoductos— y la paleoceanografía nos ha permitido entender el pasado climático de la Tierra. Pero este conocimiento tiene un coste que no siempre figura en las publicaciones: el tiempo. Las campañas oceanográficas exigen semanas o meses de ausencia, un alejamiento físico del hogar que, históricamente, ha pesado de forma distinta sobre los hombros de hombres y mujeres.

La ciencia frente al espejo de la igualdad

«El mundo necesita de la ciencia y la ciencia necesita de las mujeres», afirma con rotundidad. Sin embargo, su trayectoria es testimonio de que esta igualdad es todavía un horizonte en construcción. En los años 80, Belén era a menudo la única mujer a bordo de los buques oceanográficos. Aprendió a convivir en un entorno masculinizado.

Uno de los momentos más críticos de su carrera coincidió con la realización de su tesis doctoral. La maternidad se convirtió en un desafío. 

«Tuve mi primera hija mientras hacía la tesis. Fue un parón y mi entorno de trabajo no fue favorable, pero conseguí terminarla, gané las oposiciones y me incorporé para investigar en el ICM-CSIC». 

Ese acto de tenacidad fue determinante, así como el apoyo familiar. Belén reconoce que estuvo a punto de abandonar, una realidad que todavía hoy empuja a muchas investigadoras a dejar la ciencia debido a la falta de conciliación y a la carga de cuidados que sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres.

Un mensaje para la niña que mira el mar

Al preguntarle qué le diría a aquella niña que fue, Belén no habla de éxitos académicos, sino de valores. 

«Le diría que no se ponga límites, que tenga confianza en sí misma. Que la curiosidad debe ser el motor de toda una vida». 

Para ella, las niñas de hoy son los motores del futuro y la esperanza de un mundo mejor.

Para la investigadora, la ciencia de calidad no se hace en solitario. La geología marina le ha enseñado que el conocimiento del fondo y subfondo marino es un puzle donde la tectónica, la sedimentología, la geomorfología, la paleontología y la geoquímica deben encajar a través del trabajo en equipo. Pero, sobre todo, subraya la importancia de la integridad personal: ser una buena persona, humilde y respetuosa en un entorno profesional que a menudo olvida estos pilares.

En este periodo que une el 11F y el 8M, la figura de Belén Alonso emerge como el referente que ella misma no tuvo. Su historia nos recuerda que, aunque la brecha de género persiste, la determinación de quienes se negaron a aceptar los límites impuestos ha permitido que las nuevas generaciones de oceanógrafas ya no naveguen solas. Belén se jubiló sabiendo que el océano sigue guardando secretos, pero con la certeza de que ahora hay más ojos femeninos dispuestos a descubrirlos.