La iniciativa, liderada por el ICM-CSIC, ha permitido poner a prueba enfoques innovadores para mitigar impactos sobre hábitats marinos de alto valor ecológico mediante la reintroducción de más de 3.500 organismos —entre gorgonias, Posidonia y laminarias— combinando ciencia aplicada, colaboración con el sector pesquero e inclusión social.
El proyecto CABALGA, coordinado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) en colaboración con la entidad gallega Amicos y cofradías de pescadores de Galicia, Islas Baleares y Cataluña, ha finalizado su primera fase con resultados prometedores en la validación de técnicas orientadas a la recuperación de ecosistemas marinos protegidos. Las acciones desarrolladas, también en colaboración con la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, y se cofinancia por la Unión Europea por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura), han permitido mitigar impactos sobre hábitats vulnerables y reforzar la biodiversidad bentónica en enclaves de alto valor ecológico. Los resultados demuestran la eficacia de de metodologías basadas en trabajo colaborativo para avanzar hacia una gestión más sostenible de los fondos marinos.
Según explica Blanca Figuerola, investigadora del ICM-CSIC e Investigadora Principal de CABALGA:
“Los resultados muestran que es posible mitigar presiones sobre hábitats clave mediante enfoques científicos aplicados y colaborativos. Además, el proyecto permitirá validar técnicas de restauración ecológica para su incorporación como herramientas de mitigación y gestión adaptativa en espacios marinos protegidos”
Acciones piloto en espacios marinos protegidos
Entre los principales logros del proyecto se encuentra la reintroducción de más de 800 gorgonias, más de 1.000 haces de posidonia oceánica y alrededor de 1.700 soportes de laminarias en enclaves especialmente sensibles como el Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia, el Parque Natural de Cap de Creus y el entorno marino del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera. Estas acciones han contribuido de forma directa a reducir los impactos de presiones humanas, reforzar la biodiversidad bentónica y a aumentar la resiliencia de hábitats vulnerables frente a las presiones ambientales actuales, permitiendo evaluar el comportamiento y viabilidad de estas técnicas en escenarios reales.
Para Stefano Ambroso, investigador del ICM-CSIC e integrante del equipo del proyecto, “CABALGA demuestra que es posible aplicar acciones activas sobre hábitats marinos cuando se combinan conocimiento científico, experiencia local y una planificación a largo plazo. Los resultados obtenidos superan nuestras expectativas iniciales y confirman la eficacia de las metodologías aplicadas”.
Ciencia, sector pesquero e inclusión social
Más allá de los resultados ecológicos, CABALGA ha consolidado un modelo innovador de conservación colaborativa, basado en la cooperación entre el sector científico, el sector pesquero y la sociedad civil. Uno de los elementos más singulares del proyecto ha sido la participación activa de personas con diversidad funcional en tareas científicas y técnicas vinculadas a la recuperación de los fondos marinos.
“La dimensión social de CABALGA es tan importante como la ambiental”, destaca Ambroso. “La implicación de personas con diversidad funcional no solo aporta un valor humano incuestionable, sino que también demuestra que la ciencia marina puede y debe ser inclusiva, generando beneficios reales tanto para los ecosistemas como para la sociedad”.
El proyecto también ha desarrollado acciones de divulgación, formación y sensibilización, incluyendo talleres y actividades educativas vinculadas a la restauración de hábitats marinos, con el objetivo de fomentar una ciudadanía más consciente y comprometida con la protección del medio marino.
Tras el éxito alcanzado, CABALGA ha sido renovado por un periodo adicional de un año y medio, durante el cual se ampliará su ámbito de actuación al mar Cantábrico. Esta nueva etapa incorporará además nuevos socios, como la Universidad Católica de Valencia y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, y apostará por la integración de herramientas de inteligencia artificial para el análisis y procesamiento de datos científicos.
“La continuidad del proyecto nos permitirá mejorar la validación de estas técnicas y optimizar la toma de decisiones gracias al uso de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial”, concluye Ambroso. “Nuestro objetivo es seguir avanzando hacia una gestión más sostenible y participativa de los ecosistemas marinos”.
Con su combinación de ciencia aplicada, participación comunitaria e inclusión social, CABALGA se consolida como un referente en la mitigación de impactos y en el desarrollo de herramientas orientadas a la restauración y la gestión sostenible de los ecosistemas marinos del litoral español.