La base científica flotante Tara Polar Station ha zarpado del puerto francés de Lorient para iniciar una histórica deriva de nueve meses atrapada en la banquisa polar.
La base científica flotante Tara Polar Station, impulsada por la Fundación Tara Ocean, ha iniciado su esperada travesía hacia el océano Ártico Central desde su puerto base en Lorient (Francia). Esta ambiciosa misión, bautizada como Tara Polaris I, marca el comienzo de una expedición de 18 meses destinada a tomar el pulso al corazón del océano Ártico, considerado un auténtico centinela del clima global. El Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) figura entre las 30 instituciones internacionales que integran el consorcio científico de la misión, consolidando el liderazgo de la investigación marina española en el estudio de los ecosistemas polares.
Veinte años después de que el histórico velero Tara quedara atrapado en el hielo ártico, la nueva estación polar —diseñada con una estructura ovoide capaz de elevarse y resistir la extrema presión de la banquisa— llevará a cabo un seguimiento continuo e integral de la atmósfera, el hielo y la columna de agua. La expedición afrontará una de sus fases más exigentes durante la primera invernada: nueve meses a la deriva fija en la banquisa, con casi cinco meses de noche polar absoluta. Un equipo multidisciplinar compuesto por doce personas (cinco marineros, seis científicos y un corresponsal a bordo) convivirá en aislamiento en una de las regiones más remotas e inhóspitas del planeta.
El ICM, al frente del análisis genómico
Uno de los ejes clave del programa científico de Tara Polaris I es el análisis de genómica ambiental y biología de sistemas aplicada al plancton marino. La participación del ICM-CSIC en la expedición está liderada por Sílvia González Acinas, investigadora del centro y especialista en ecología y genómica microbiana.
El papel del ICM-CSIC se centrará en descifrar cómo responden y adaptan sus funciones biológicas los virus, bacterias, arqueas y protistas marinos ante las condiciones extremas de oscuridad prolongada, temperaturas bajo cero y congelación que caracterizan la llegada del invierno polar.
"Explorar la vida marina en el Ártico representa uno de los mayores desafíos científicos de la oceanografía moderna", destaca la investigadora del ICM-CSIC Sílvia González Acinas. "La mayoría de las campañas oceanográficas polares se han realizado durante los meses estivales. Por ello, existe un gran desconocimiento sobre los mecanismos metabólicos, las estrategias de supervivencia y los estados de latencia que adopta el microbioma marino cuando la radiación solar desaparece por completo durante meses. Mediante aproximaciones metagenómicas y metranscriptómicas aplicadas a muestras de nieve, hielo y agua recopiladas desde la estación, podremos averiguar cómo se reorganizan estas comunidades esenciales para la red trófica y cómo el calentamiento del Ártico está alterando su biodiversidad y resiliencia".
Un consorcio científico de vanguardia
La expedición Tara Polaris I cuenta con un consorcio de 34 laboratorios de investigación pertenecientes a 12 países, coordinados científicamente por el oceanógrafo polar Marcel Babin (CNRS / Universidad Laval / Sorbonne Université). Junto al ICM-CSIC, participan centros de primera línea mundial como el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS), el Instituto Alfred Wegener (AWI) de Alemania, el Instituto Polar Suizo, el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) o la Universidad Memorial de Terranova.
Para alcanzar la zona de deriva, la Tara Polar Station hará escalas en Rotterdam (Países Bajos) para repostar biocombustible, y en las localidades noruegas de Tromsø y Kirkenes para completar el embarque del equipo. A mediados de agosto, la estación se adentrará en el océano polar escoltada por el rompehielos científico chino Xue Long, con el objetivo de quedar atrapada en el hielo a principios de septiembre en las coordenadas 82°N 140°E.
Esta primera travesía marca el inicio de un compromiso a largo plazo: el programa contempla un total de 10 expediciones a lo largo de los próximos 20 años (2026-2046). La recolección de datos continuados en el tiempo resultará fundamental para predecir las consecuencias de la progresiva desaparición del hielo marino de verano en el Ártico Central.
Con su implicación en esta histórica misión, el ICM-CSIC reafirma su compromiso con la investigación polar de frontera, aportando su conocimiento en genómica marina para entender los impactos del cambio global en los ecosistemas más vulnerables del planeta.