Noticias | 23 Enero 2026

POLAROMICS pone rumbo a la Antártida para desvelar cómo se adapta el microbioma polar al cambio climático

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El equipo científico, liderado por el ICM-CSIC, tiene como objetivo profundizar en el estudio de la dispersión, evolución y adaptación de los microorganismos marinos en uno de los entornos más sensibles al calentamiento global.

Las regiones polares son algunas de las zonas más vulnerables al calentamiento global / Silvia G. Acinas.
Las regiones polares son algunas de las zonas más vulnerables al calentamiento global / Silvia G. Acinas.

La Campaña Antártica Española arranca este domingo una nueva temporada de investigación en el continente blanco, una de las regiones clave para comprender el funcionamiento del sistema climático global. En este contexto se inicia la primera campaña del proyecto POLAROMICS, un proyecto coordinado entre el ICM-CSIC y la Universidad de La Laguna que está financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI). 

Desde finales de los años ochenta, la Campaña Antártica Española se ha desarrollado de forma ininterrumpida como un modelo de cooperación científica y logística al servicio de la I+D+I. Coordinada por el Comité Polar Español, la campaña se apoya en infraestructuras científicas singulares como las bases antárticas españolas Juan Carlos I (isla Livingston) y Gabriel de Castilla (isla Decepción), así como en los buques oceanográficos BIO Hespérides y Sarmiento de Gamboa, que también prestan apoyo logístico a las actividades científicas.

En el marco de POLAROMICS, liderada desde el ICM-CSIC por Silvia G. Acinas y Pablo Sánchez Fernández, el equipo científico estudiará cómo los microorganismos marinos polares se dispersan, evolucionan y se adaptan a un planeta en rápida transformación.

Los polos, laboratorios naturales del cambio global

Las regiones polares desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima terrestre, pero son también algunas de las zonas más vulnerables al calentamiento global. El aumento de la temperatura, la pérdida de hielo marino y los cambios en la circulación oceánica están alterando profundamente estos ecosistemas. En este escenario, los microorganismos marinos —el microbioma polar— emergen como actores clave: forman la base de las redes tróficas, impulsan los ciclos biogeoquímicos del océano y actúan como sensibles indicadores del cambio global.

“Los polos funcionan como laboratorios naturales excepcionales para estudiar cómo responde la vida a condiciones extremas y a cambios ambientales acelerados”, explica Silvia G. Acinas, investigadora principal de POLAROMICS. “A través del estudio del microbioma polar podemos detectar señales tempranas del impacto del cambio climático y entender mejor los procesos que sostienen el funcionamiento del océano”.

Aunque el Ártico y la Antártida están separados por miles de kilómetros, ambos sistemas están conectados por una red invisible de vida microbiana. Las corrientes oceánicas profundas, la circulación atmosférica y las aves marinas facilitan la dispersión de microorganismos entre ambos extremos del planeta. Sin embargo, todavía se sabe muy poco sobre cómo estos organismos se dispersan, se diversifican y se adaptan a biomas polares conGo características ambientales muy diferentes.

POLAROMICS se propone abordar estas lagunas de conocimiento investigando tres grandes aspectos: los mecanismos de dispersión y conectividad ecológica de los microorganismos polares, su diversificación evolutiva y las estrategias de adaptación frente a factores ambientales como la temperatura, la salinidad o la presencia de mercurio y otros metales pesados.

“La rápida transformación de los polos está provocando una fusión de nichos ecológicos y el debilitamiento de las fronteras biogeográficas tradicionales”, señala Pablo Sánchez Fernández, co-investigador principal del proyecto. “Entender cómo responden los microorganismos a estos cambios es clave para predecir la resiliencia de los ecosistemas polares y su influencia en el sistema oceánico global”.

Dos islas antárticas para entender la adaptación microbiana

La primera campaña de POLAROMICS (2025-2026) se desarrollará en dos islas del archipiélago de las Shetland del Sur con características ambientales muy contrastadas. En la isla Decepción, una caldera volcánica activa, los investigadores muestrearán aguas marinas, lagunas y lagos sometidos a la influencia de fumarolas hidrotermales, sismicidad y deshielo glaciar, condiciones que generan escenarios extremos para la vida microbiana. En la isla Livingston, de origen tectónico y glacial y sin actividad volcánica reciente, el equipo trabajará en ecosistemas más estables, dominados por procesos de erosión y sedimentación.

“La comparación entre estos dos entornos nos permitirá entender cómo los microorganismos polares se conectan y se adaptan a condiciones muy distintas dentro de un mismo contexto geográfico”, apunta Acinas.

En total, en la campaña de POLAROMICS participarán ocho investigadores e investigadoras del ICM-CSIC y del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), que desarrollarán su trabajo en las bases antárticas españolas y a bordo del BIO Hespérides.

Los resultados de POLAROMICS aportarán una visión sin precedentes del microbioma polar en un escenario de cambio acelerado y contribuirán a mejorar los modelos que predicen la respuesta de los ecosistemas marinos a futuros escenarios climáticos. Un conocimiento esencial para comprender y gestionar mejor los flujos de nutrientes y los ciclos biogeoquímicos que sostienen la vida en los océanos del planeta.