Noticias | 22 DICIEMBRE 2025

Anabel Colmenero: “Los tiburones no son una amenaza, sino animales esenciales para el océano”

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En el “A Fondo” de este mes ahondamos en lo que sabemos sobre los tiburones y en las estrategias disponibles hoy en día para protegerlos.

Los resultados de las últimas investigaciones están ayudando a definir áreas prioritarias de protección / CSIC Catarata.
Los resultados de las últimas investigaciones están ayudando a definir áreas prioritarias de protección / CSIC Catarata.

La fascinación y el temor hacia los tiburones han convivido durante décadas en el imaginario colectivo. Sin embargo, la ciencia cuenta otra historia: la de un grupo de animales esenciales para el equilibrio de los océanos y, paradójicamente, uno de los más amenazados del planeta. Con el reciente lanzamiento del libro “Tiburones”, publicado dentro de la colección ¿Qué sabemos de? de la editorial CSIC-Catarata y en el que ha participado la investigadora Ana Colmenero Ginés del Instituto de Ciencias del Mar, se abre una oportunidad para revisar qué sabemos realmente sobre estos animales y por qué es urgente protegerlos.

El reportaje que sigue profundiza en ese mensaje: comprender a los tiburones es el primer paso para conservarlos.

Tiburones: un grupo clave y a la vez vulnerable

Los tiburones constituyen uno de los linajes de vertebrados más antiguos del planeta. Han sobrevivido a cinco grandes extinciones masivas, pero hoy se enfrentan a una combinación de amenazas que compromete su futuro: sobrepesca, degradación de hábitats, contaminación y efectos del cambio climático.

En el Mediterráneo, una de las regiones más presionadas del mundo, muchas especies se encuentran en declive. Su biología ayuda a entender por qué el riesgo es tan elevado: crecimiento lento, madurez sexual tardía y un número reducido de crías hacen que sus poblaciones tarden mucho en recuperarse. Esto convierte a los elasmobranquios en uno de los grupos más vulnerables ante impactos humanos sostenidos.

En Tiburones, Colmenero desmonta uno de los malentendidos más extendidos: la peligrosidad. Como recuerda la investigadora del ICM-CSIC, “la mayoría de los tiburones no son peligrosos para los humanos, aunque siguen siendo animales salvajes y debemos tratarlos como tales”. El libro se convierte así en una herramienta divulgativa para acercar la biología marina a públicos de todas las edades y combatir el sensacionalismo, frecuente en redes sociales y medios durante los meses de verano.

Su énfasis está en los datos: solo unas pocas especies pueden suponer un riesgo potencial, y la probabilidad de un incidente es extremadamente baja. En cambio, estos animales desempeñan un papel ecológico crítico regulando poblaciones y manteniendo la salud de los ecosistemas marinos.

Ciencia para entender cómo viven… y qué necesitan

Las líneas de investigación del ICM-CSIC en tiburones permiten avanzar en cuestiones esenciales para su conservación. Se estudian sus patrones de distribución, su biología reproductiva, su comportamiento, su ecología sensorial y las respuestas que muestran frente a un océano en transformación. Estos conocimientos ayudan a comprender cómo encuentran alimento, cómo se orientan, qué amenazas perciben y cómo se mueven entre hábitats clave.

La información generada es útil para definir áreas prioritarias de protección, evaluar el estado de las poblaciones, mejorar las medidas de gestión pesquera y anticipar los efectos del cambio climático.

El trabajo desarrollado en el ICM-CSIC se integra en evaluaciones internacionales en el seno de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La experiencia de Ana Colmenero como coordinadora del Grupo Nacional de Tiburones, Rayas y Quimeras de la UICN contribuye a trasladar la ciencia a herramientas concretas de conservación, como las Listas Rojas o las Áreas de Importancia para Tiburones y Rayas (ISRA).

Este puente entre investigación y gestión es esencial, dado que muchas especies de tiburones requieren acciones urgentes para garantizar su futuro.

La sociedad como aliada: ciencia ciudadana y educación marina

El libro de la colección ¿Qué Sabemos de? también pone el foco en la necesidad de transformar la relación de la sociedad con estos animales. Ese enfoque ha inspirado iniciativas como la Asociación Catsharks, fundada por Ana Colmenero, Claudio Barría, de la Universidad de Oviedo y David Nos, del Ifremer, que integra investigación, divulgación y participación ciudadana.

Uno de los proyectos más singulares es la incubación de huevos de pintarroja en centros educativos. Escolares de distintos municipios cuidan embriones hasta la eclosión y participan después en la liberación de los pequeños tiburones en el mar. Esta experiencia directa genera un cambio profundo en la percepción social: permite comprender la fragilidad de estas especies y la importancia de conservar sus hábitats.

Esta labor es especialmente importante en un momento en el que el Mediterráneo afronta grandes desafíos. Su condición de mar semi-cerrado, con un intercambio de agua limitado y una elevada densidad humana en sus costas, lo convierte en uno de los lugares del planeta donde los efectos del cambio climático se manifiestan con mayor rapidez e intensidad. En los últimos años se han registrado olas de calor marinas sin precedentes, con temperaturas que han llegado a superar los 30 °C en superficie en determinadas zonas, alterando profundamente los ecosistemas. Estos episodios extremos no solo afectan a corales, praderas de posidonia o comunidades bentónicas, sino que también modifican la distribución de muchos peces, incluidos los tiburones.

Cada verano se documentan fenómenos de tropicalización, con la llegada y expansión de especies típicas de aguas más cálidas que buscan refugio en un Mediterráneo que se calienta a un ritmo superior al promedio global. Paralelamente, otras especies autóctonas —menos tolerantes al calor— se desplazan hacia aguas más profundas o más frías, generando cambios en la estructura y el equilibrio de las comunidades marinas. Los tiburones, al ocupar posiciones clave como depredadores y reguladores de ecosistemas, se ven directamente afectados por estas alteraciones: cambian sus rutas, modifican sus ciclos reproductivos e incluso pueden desplazarse en busca de hábitats adecuados.

Frente a este escenario, el libro Tiburones y las investigaciones que impulsa el ICM-CSIC proporcionan un marco fundamental para interpretar estos cambios y anticipar sus consecuencias. Conocer cómo responden los tiburones a un mar en transformación permite diseñar estrategias de conservación más resilientes y adaptadas a los nuevos retos ambientales que permitirán a estos animales tan antiguos como esenciales sigan formando parte del futuro del mar que compartimos.