Noticias | 19 Marzo 2026

El "calamar de Poseidón”, descubierto por un equipo del ICM-CSIC, entra en el Top 10 mundial de especies marinas extraordinarias de 2025

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La especie Mobydickia poseidonii, descrita a partir de un ejemplar recuperado del estómago de un cachalote cazado en los años 50, ha sido seleccionada por el registro internacional WoRMS como una de las diez especies más fascinantes descubiertas durante el último año.

El ejemplar original en el que se ha basado la descripción actual se extrajo del contenido estomacal de un cachalote hace ahora 70 años / Fernando Ángel Fernández-Álvarez.
El ejemplar original en el que se ha basado la descripción actual se extrajo del contenido estomacal de un cachalote hace ahora 70 años / Fernando Ángel Fernández-Álvarez.

Coincidiendo con el Taxonomist Appreciation Day (Día del Reconocimiento al Taxónomo), el Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS, por sus siglas en inglés) ha anunciado hoy su prestigioso listado "Top Ten Remarcable Marine Species of 2025". Entre los hallazgos más destacados de este año se encuentra Mobydickia poseidonii, un calamar que no solo representa una nueva especie para la ciencia, sino que ha obligado a los investigadores a describir una nueva familia taxonómica, un hito que no se producía en el orden de los calamares oceánicos desde hace 27 años.

En concreto, el hallazgo es fruto de una investigación liderada por Sam Arnold y Fernando Ángel Fernández-Álvarez (IEO-CSIC) realizada íntegramente en las Colecciones Biológicas Marinas de Referencia (CBMR) del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) en Barcelona, en el marco del Trabajo de Fin de Máster (TFM) de Arnold.

Un tesoro oculto en la historia de la caza de ballenas

La historia de Mobydickia poseidonii parece extraída de una novela de aventuras del siglo XIX. El ejemplar original en el que se ha basado la descripción (el holotipo) fue recolectado entre 1955 y 1956, una época en la que la caza de ballenas aún era una práctica legal y extendida. El espécimen fue extraído del contenido estomacal de un cetáceo y, durante décadas, permaneció conservado en la colección del Dr. Malcolm Clarke (1930–2013), una eminencia en el estudio de cefalópodos, antes de ser depositado en el Museo de Historia Natural de Londres (NHM).

Durante casi 70 años, el calamar fue identificado erróneamente como parte de un complejo de especies ya conocidas (Ancistrocheirus lesueurii). Sin embargo, la revisión minuciosa llevada a cabo por Arnold y Fernández-Álvarez en los laboratorios del ICM-CSIC reveló que estaban ante algo completamente distinto.

"La morfología de este espécimen era tan radicalmente diferente a cualquier calamar descrito previamente que la creación de una nueva familia era inevitable", explican los autores. El nombre del género, Mobydickia, hace honor a la famosa ballena blanca de Hermanspè Melville, debido a que el cuerpo del calamar carece de pigmentación y fue hallado en el vientre de un cachalote. Por su parte, el epíteto específico, poseidonii, rinde tributo al dios griego del mar, ya que los ganchos de las ventosas de sus brazos tienen cúspides laterales que recuerdan a la forma de un tridente.

La importancia de las colecciones científicas

Este hallazgo subraya el valor incalculable de infraestructuras científico-técnicas como las Colecciones Biológicas Marinas de Referencia (CBMR) del ICM-CSIC. Y es que, se trata de archivos dinámicos de la biodiversidad de la Tierra que contienen respuestas a preguntas que la comunidad científica aún no ha formulado.

"Es una paradoja afortunada", señalan los investigadores, que añaden: “

Aunque hoy celebramos que la humanidad respete y proteja a los cetáceos, el material recolectado en aquella épocade caza industrial, si se preserva y conserva adecuadamente, ofrece oportunidades únicas. Los depredadores marinos como los cachalotes son, por evolución, mucho mejores muestreadores de calamares poco comunes que cualquier dispositivo tecnológico que podamos fabricar. Esto subraya el papel relevante que tienen las colecciones científicas para permitir investigaciones que de otro modo serían imposibles hoy en día".

Por último, el equipo científico subraya la importancia de mantener buenas colecciones biológicas de referencia como las del ICM-CSIC, y aboga por seguir apostando por la taxonomía moderna, que combina la observación morfológica detallada con el análisis crítico de datos históricos, pues sigue siendo un pilar fundamental para comprender la salud y la diversidad del océano.

Un hito para la ciencia

El reconocimiento del WoRMS sitúa al ICM-CSIC en la vanguardia de la biodiversidad marina global. La investigación ha contado además con la colaboración del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y el Natural History Museum (NHM) de Londres, reflejando la importancia de la cooperación internacional en el estudio de las profundidades marinas.

La inclusión de Mobydickia poseidonii en el Top 10 de nuevas especies fascinantes marinas de 2025 no es solo un premio a la curiosidad científica, sino un recordatorio de que todavía desconocemos gran parte de lo que habita en el océano profundo. Mientras la tecnología avanza, el "ojo clínico" del taxónomo y la conservación de ejemplares en colecciones como las del ICM-CSIC siguen siendo las herramientas más poderosas para desvelar los misterios del océano. Por último, el hallazgo refleja la importancia de los intercambios entre colecciones científicas: si el ejemplar de M. poseidonii no se hubiese enviado al ICM-CSIC desde el NHM, este descubrimiento podría no haberse producido.