News | 23 Noviembre 2021

El ICM publica el primer catálogo de biodiversidad microbiana del Mediterráneo

Share

Según el trabajo, entre el Mediterráneo y la parte más próxima al Atlántico viven más de 12.000 especies de bacterias y arqueas.

Los microorganismos marinos desempeñan un papel clave en la regulación y el mantenimiento de los ciclos biogeoquímicos que sostienen la vida en la Tierra / Clara Ruiz (ICM-CSIC).
Los microorganismos marinos desempeñan un papel clave en la regulación y el mantenimiento de los ciclos biogeoquímicos que sostienen la vida en la Tierra / Clara Ruiz (ICM-CSIC).

Un nuevo estudio liderado por el Institut de Ciències del Mar (ICM) de Barcelona revela que entre el Mediterráneo y aguas adyacentes del Atlántico se pueden diferenciar más de 12.000 especies de bacterias y arqueas. Se trata del primer catálogo de biodiversidad microbiana del Mediterráneo e identifica qué especies hay en cada capa de agua y cuáles son los factores que más afectan a su distribución.

“Esta cifra contrasta con las aproximadamente 17.000 especies que se cree que viven en el Mediterráneo, contando desde microbios hasta ballenas, y evidencia que la mayor parte de la diversidad del mar es microscópica, explica el investigador del ICM y coautor del estudio Josep M Gasol, que destaca el papel esencial de los organismos más pequeños del océano en la regulación y el mantenimiento de los ciclos biogeoquímicos que sostienen la vida en la Tierra.

Por ello, asegura la primera autora del trabajo e investigadora del ICM Marta Sebastián, “conocer qué microorganismos se encuentran en el océano y cuál es su distribución en función de las condiciones ambientales es crucial para poder predecir cómo va a evolucionar el océano y cómo se va a adaptar a los grandes cambios que están por venir”.

El Mediterráneo, un océano particular

El Mediterráneo está separado del océano Atlántico por el estrecho de Gibraltar, si bien ésta no es la única barrera geográfica que hace que este mar sea único. Existe también el estrecho de Sicilia, que separa el Mediterráneo en dos cuencas, la oeste y la este, presentando cada una de ellas condiciones ambientales distintas. Esta separación tan marcada por la presencia de estrechos y el gradiente decreciente de productividad hacia el este, hace que este mar constituya un laboratorio natural excepcional para estudiar la distribución de los microorganismos marinos.

Según el trabajo, publicado este mes en la revista especializada Limnology and Oceanography, el número de especies microbianas es menor en la parte más oriental del Mediterráneo debido al descenso en la productividad desde el oeste hacia el este.

“Vemos que la diversidad microbiana decrece a medida que nos acercamos a la parte más oriental del Mediterráneo, aunque es en estas aguas más pobres en nutrientes donde las especies son más distintas entre sí”, detalla Sebastián.

Otro punto destacable del trabajo, elaborado mediante el análisis de muestras de agua recogidas durante una campaña oceanográfica realizada en el año 2014 a bordo del buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa, es que especies muy parecidas taxonómicamente aparecen como indicadoras, tanto de las distintas cuencas del Mediterráneo, como de las aguas atlánticas adyacentes. Esto sugiere que, a pesar de ser especies muy parecidas, tienen un repertorio genético distinto que les permite adaptarse a las distintas condiciones ambientales.

La estructuración de las comunidades

Finalmente, el trabajo desvela que existe una fuerte segregación espacial de las comunidades microbianas a lo largo del Mediterráneo, especialmente en las aguas superficiales y a partir de los 1000 metros de profundidad

“Esto contrasta con la idea de que las comunidades microbianas tienen una capacidad de dispersión ilimitada en el océano y pone de manifiesto que las condiciones ambientales ejercen una fuerte influencia también en la distribución de los microorganismos”, precisa en este sentido Eva Ortega-Retuerta, co-primera autora del estudio e investigadora del Laboratorio de Oceanografía Microbiana de Banyuls, perteneciente al Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia.

Toda esta información es clave en el contexto actual de cambio global, pues algunas de las especies descritas pueden actuar de centinelas para indicar algunos de los cambios que probablemente experimentará el Mediterráneo en los próximos años. Asimismo, concluyen los expertos, “el catálogo es una fuente inagotable de oportunidades biotecnológicas, pues los microorganismos contienen un gran potencial genético, útil para la exploración de moléculas nuevas y la optimización de procesos biotecnológicos que pueden llegar a hacernos la vida más fácil a los humanos”.